| JAKARTA PARA TERMINAR | ||||||||||||||||
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Último día en Chiapus. Nos fuimos a dar una vuelta por la montaña, a sudar sin parar, calor rico rico y vegetación masiva. Pero merece la pena darse un pateo, eso sí, teniendo cuidado con la pendiente para no caer ladera abajo. Como siempre, fauna y flora rara y curiosa. Al final tampoco nos resultó muy provechosa la caminata ya que no encontramos el sitio al que nos dirigíamos, pero tampoco fue una molestia. |
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Y tras una vueltecilla por el parque nacional de siempre y después de comer nos fuimos a Bogor para coger un tren dirección Jakarta. La estación no estaba tan abarrotada como me podía imaginar, lo que no significa que no hubiese gente por todas partes, como es habitual en Java. El tren comparado con los demás era una gozada, ventiladores, aire acondicionado, todo ello por menos de 1€. Una cosa que llamaba la atención del tren era la gran cantidad de arandelas para sugetarse que había. No me quiero ni imaginar lo que puede ser si se usasen todas. |
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Y llegamos a Jakarta. Impactante. Más rascacielos que en ningún sitio, millones de personas, atascos por todas partes, humo en el ambiente irrespirable eran todo lo que veía. Al llegar al piso de unos españoles amigos de Gorka y los demás del proyecto nos dimos una vuelta por la zona más próxima. Rascacielos modernísimos y algún que otro centro comercial de lujo. Después de ello nos reunímos con Laura que venía con dos amigos que estaban visitando Indonesia, y nos fuimos de cena. |
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A la mañana siguiente estuvimos desfrutando los pocos minutos en los que no hace un calor horrible y después nos fuimos a dar un masaje Shiatsu. Gozoso por un precio irrisorio. Después nos fuimos a tomar algo mientras esperábamos para ir al restaurante libanés para comer. Las calles son una locura de coches, motos, autobuses, mototaxis, gente y puestos de comida en mitad de la acera. Todo aliñado por el mismo humo de siempre y aderezado con un calor húmedo horrible con el plus de los miles de aires acondicionados que hay en cada edificio y centro comercial para los adinerados. |
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De vuelta a casa más rascacielos, entre los cuales de vez en cuando encuentras una parcela que aún conserva el estilo de vida del resto de Indonesia, poco dinero, una huertecilla y una chabola. El contraste es grande. Un café por la tarde y llegamos a la última cena. Unas pizzas a domicilio, sorprendentemente ricas, unas copillas en casa y a la cama. |
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Despertar y poco más fue el día siguiente. Recoger las cosas que tenía por ahí, y coger un taxi al aeropuerto. Por el camino me di cuenta de lo grande que es Jakarta, y la cantidad de edificios enormes que hay por toda la ciudad, no sólo por el centro de la ciudad. En el aeropuerto, como curiosidad, vendían muchísimas aletas de tiburón. Y como frikada, los cigarrillos Adidas y Boss, que a la vuelta he buscado en internet y no he encontrado nada acerca de su existencia. Avión a Singapur y a esperar a la medianoche para coger el que iba a Londres. |
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