LLEGADA A SYDNEY
 
 
 

Nos echaron a todos del hotel y el jueves 9 me cogí un vuelo desde el aeropuerto que hay cerca del hotel, Sunshine Coast Airport en Mudjimba, hasta Sydney por 55€ con un compañero de curro. Teniendo en cuenta que es una distancia de unos 1000 km y que lo cogimos con sólo dos días de antelación es un precio bastante bueno. Y es que aquí, como todo el mundo se mueve por avión, los precios son bastante baratos.
Y una hora después de salir, tras un viaje bajo la luminosísima luna, estábamos en Sydney, donde ya empezamos a alucinar con la cantidad de japoneses y chinos que había por todas partes. Parecía que nos habíamos equivocado de destino. Un taxi a Bondi Beach y llegamos a casa de Carlos, primera línea de playa, donde nos recibió su compañera de piso, Shannon, ya que él seguía currando en el cierre de la producción.

  From Sunshine Coast to Sydney

Sydney
 
 
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Al día siguiente nos copramos un billete de transportes semanal y nos fuimos a inmigración a informarnos de nuestras opciones en este país tan restrictivo. Ya de paso nos dimos un par de vueltas por el centro entre rascacielos y nos paseamos por Liverpool St., sonde se encuentran los bares españoles. ¡En uno de ellos nos tomamos una Estrella de Galicia! Y es que parece mentira que sea más fácil comprar Estrella en Sydney que en Madrid.
No hicimos mucho más durante el día, así que nos volvimos a Bondi a cenar y salimos un poco por los alrededores para no faltar a un viernes.

Salimos a un pub típico australiano. Los pubs australianos son de la siguiente manera: barra grande donde se pide principalmente cerveza, mesas por todos sitios donde la gente se sienta a hablar, muchas mesas de billar, y lo más imprescindible de todo: unas cuantas pantallas donde retrasmiten deporte constantemente. Normalmente ponen a la vez varios deportes, más de uno suele ser en diferido, entre los que suelen estar sobre todo Rugby League (como el rugby con otras normas), fútbol australiano y cricket (partidos eternos). De vez en cuando se puede ver Rugby del normal, golf, tenis, y un deporte medio baloncesto femenino sin tablero muy friki.
También hay discotecas y algún pub más enfocado a la fiesta de fin de semana, pero los que abren toda la semana suelen ser de esta manera.

 
 

Al día siguiente nos dimos un par de vueltas por Bondi Beach, donde vimos a los skaters darlo todo, desde pequeños a mayores, y coincidimos en la playa con un rodaje de un anuncio para la televisión de Korea del Sur.

Y ya que era sábado salimos un poco. Fuimos a una de las zonas mas animadas, Kings Cross, donde hay miles de personas y miles de locales de striptease mezclados entre las discotecas y los bares, extraño. Y entre todo eso, el McDonalds que abre 24 horas, y siempre está lleno. Fuimos a un par de sitios, uno con buen ambiente pero sin zona para bailar, otro garito más parecido a lo que solemos encontrar en España, luz más baja, ambiente de baile, mojitos, cervezas y gente menos macarrilla. En muchos otros encontramos una cola bastante larga, y que sólo era para entrar en lista VIP. Nos resultaba raro encontrar tanta cola a las 21h, pero aquí los horarios no son lo mismo. Después de un par de copas y unas horillas nos volvimos a casa.

Al día siguiente nos dimos una vuelta más por Sydney y por Bondi Junction, barrio un poco más alejado del centro y que recordaba a cualquier barrio inglés. Basicamente todo lo que no es de construcción reciente es igual que Inglaterra, copiado tal cual, desde los nombres de las calles (Oxford St, Liverpool St, George St) hasta las casas todas pegadas, estrechas y de dos o tres pisos como mucho, siempre con la fecha de construcción arriba escrita. Lo más antiguo que se puede ver aquí tiene 120-130 años.

Al día siguiente llegó Carlos por fin y para celebrarlo hicimos dos tortillas de patata. Todos sabemos lo mucho que gusta la tortilla de patata a los extranjeros. Una normal con cebolla y otra con cebolla, calabacín y un poco de pimiento rojo. Se les derritieron las papilas gustativas, más aún cuando aquí la comida no sabe casi nada. Y para acompañar la velada española aquilamos la peli de El Orfanato y la vimos depués de la cena. No la había visto y me gustó mucho, en especial la fotografia. Y la mañana siguiente a hacer ejercicio en la playa y un café en el Café Griego que hay aquí al lado y que por lo menos no sirve el café aguado que beben aquí igual que los americanos. En realidad yo no tomo café, pero me permito opinar, aunque sólo sea por el aspecto y el aroma.


De turista por Sydney

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