OTAGO PENINSULA
 
 
 

Lunes por la mañana. Isaac se ha levantado prontísmo para ira a ver pingüinos de ojo amarillo y yo como no quiero dejar pasar la ocasión de dar también una vuelta por la península de Otago fui al centro de Dunedin a alquilar un coche.
Salí de casa y hacía todavía bastante frío, el suelo estaba helado en los puntos de sombra y más de una persona bajando la cuesta acababa en el suelo.
Pasé por la estación de tren, edificio más fotografiado de Dunedin, así que le hice un par de fotos para no ser menos.

 
 
 
 

Raudo y veloz en mi Toyota Corolla automático me fui por la carretera costera que recorre la península hasta la punta, donde se encuentran los Albatros reales, ave que desde pequeño he querido ver por ser el ave con mayor envergadura de todas.
En muchos puntos había miradores para podre contemplar las bonitas vistas de la ria.

 
 

Al llegar me enteré de que no se podía acceder al recinto mas que con autorizaciones especiales porque estaban criando y había 15 polluelos de albatros en la punta de la península, en torno al faro, donde hace un viento fuerte y hace bastante fresco. Una pena. Sin embargo sí que pude ver a un par de albatros volando por la zona.
Tras un rato en los alrededores cogí la carretera que iba más elevada y por la costa más abierta a ver si encontraba a esos tímidos pingüinos que había ido a ver Isaac por la mañana.
Las vistas de camino a la playa eran increíbles. La playa parecía una playa del norte de España, copiada igual igual, con sus roquitas junto a la playa y demás. Bajé a ver qué se cocía por allí.

 
 
 
 

Bajé a la playa y lo que me encontré fueron unos cuantos leones marinos tumbados en la arena tranquilamente.
Me puse a hacerles fotos y algún que otro vídeo, pero cuando me acerqué un poco más a un par de individuos el que debía de ser el macho dominante marcó territorio poniéndose agresivo corriendo hacia mí con la boca abierta. Menos mal que son animales lentos.
Di un paseo por la larga playa hasta las rocas, caminé por las rocas y de repente me encontré con un grupo de leones marinos. Era peligroso quedarse allí mñas tiempo así que di media vuelta. Luego me enteré de que había que quedarse por lo menos a 200m de las rocas porque por allí andan los pingüinos. Alguno de ellos estaba por las rocas que había frente a la playa pero resultaba muy lejos para distinguirlos bien.
De vuelta a casa hice unas fotillos de la ría de la península y de Dunedin visto desde lejos. Un día completo y gratificante.

 
 

Viaje a Milford Sound

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