ÚLTIMOS DÍAS
 
 
 

Y llegó la última semana, aunque nosotros no teníamos ni idea de ello.
Esa semana yo tuve turno de tarde-noche la mayoría de días, lo cual era un lujo ya que me permitía ir a la playa todas las mañanas, comer y luego subir a currar mientras que los demas no podían ir a tomar el sol o bañarse ni un solo día porque volvían del curro cuando el sol ya se había puesto.
Aproveché para darme unos paseillos por la finca en la que currábamos para ver un poco de la flora local y un poquillo de la fauna, no tan local dado que incluso había una alpaca, muy semejante a la llama, que obviamente no era australiana. Incluso me di unos buenos paseos por el río cercano al rancho porque el dueño decía que había visto en varias ocasiones dos Platipus (ornitorrincos), y yo tenía que hacer lo que fuese para verlos. Pero no hubo suerte como era de esperar.

Nos encontramos otra serpiente al lado del catering, en una caseta de herramientas. Vimos como el final de la serpiente se metía dentro y entramos para contemplar una bicha de unos 4 o 5 metros, como para encontrártela paseando.

Aproveche para hacer una foto al otro cutrebús que hacía el servicio del hotel al rancho y ya de paso unas fotillos en el puesto del guarda, que cada día tenía más accesorios.

 
Rancho Rancho Rancho
Rancho Rancho Rancho
Rancho Rancho Rancho
Rancho Rancho Rancho
Rancho Rancho Rancho
Rancho Rancho
 
 
Despido Despido Despido
Despido Despido Despido
Despido Despido Despido
Despido Despido Despido
Despido Despido Despido
Despido Despido Despido
Despido Despido Despido
Despido    
 

Llegó el viernes, y por tanto el segundo dia de Gala en directo. Esta vez no estuve porque me tocó currar hasta las 2:20AM y llegué al hotel a las 3:20, justo cuando todo el mundo se preparaba para subir a currar. Me desperté con tranquilidad subí a las 11:30 al rancho. Parecía que todo habia salido bien y nos mantuvimos a la espera de que salieran las audiencias en España el viernes por la mañana, a eso de las 18:00 aquí. Y vaya si salieron, otro tortazo más gordo si cabe que el anterior.
Todos nos olíamos el final y los rumores rápidamente empezaron a circular. De vuelta al hotel todo eran suposiciones y malos presagios y a medida que avanzaba el fin de semana se irían haciendo más reales.
Pero antes de que nos amargasen la fiesta nos íbamos a montar una buena. La fiesta comenzaba en la habitación de uno de los jefes y con guitarra y todo duró hasta bien entrada la noche. Nos habíamos juntado casi todos con la amenizacion de Jandro como no podía ser de otra manera.

Al día siguiente llegaban noticias de España: se había caído el programa diario, básicamente todo reality, como tenía que haber caído desde un principio. Un poco más tarde se caía la sección de plató de Madrid, como también tenía que haber sido desde un principio. Y al día siguiente por la mañana, el domingo ya, nos enterábamos de que nos habíamos caído todos. El programa no gustaba a Telecinco. Normal, teniendo en cuenta que el programa no lucía por su propia ineptitud. Pero aquí pagábamos justos por ineptos y todos a la calle.
La situación era caótica, así que hicimos una de las pocas cosas que saben hacer bien los españoles: otra fiesta, esta vez para acabar con todas las provisiones que quedaban dado que no nos iban a quedar más días.
Trajeron a los conursantes del rancho al hotel, y cómo no, se apuntaron a la fiesta que comenzó en la habitación más alejada a la recepción creyendo que así nos libraríamos de la seguridad del hotel. Pero no tardó en llegar. Solución: bajar a la habitación de debajo. No sé a quién pretendíamos engañar, volvieron los de seguridad. Y así jugando al gato y al ratón hasta que ya no pudimos más con ellos y nos acabaron escoltando con un cochecito de golf a modo de farolillo rojo y otro de seguridad guiando al rebaño hasta el bar del hotel. Eran solo las 22:15.
Cuando cerró el bar acabamos en el hall, único sitio donde nos permitieron cantar y berrear sin molestar a nadie. Lo que sí que no nos permitieron fue fumar dentro del hall, tirar las colillas al suelo, tirar botellas a las fuentes de la recepción o subirnos a la mesa de billar. Pero eso no significa que una manada de casi 50 españoles no sean capaces de llevarlo a cabo. Y es que no hay que intentar explicar a nadie que somos unos cerdos allá donde vamos, por mucha fiesta que llevemos.
Y nos echaron de allí flipando con la que habíamos montado. La fiesta siguió fuera, pero yo ya no podía con mi alma y me retiré al igual que muchos otros.

 
 
Había que aprovechar los últimos días. Un poco de playa más no venia mal tampoco dado que nuestro siguiente paso iba ser bajar 1000km hasta Sydney y dado que es invierno las temperaturas iban a ser notablemente más bajas.
Y tampoco me podía ir sin ver alguno de los canguros que rondan el hotel, me adentré un poco por el bosque cercano y en un descampado encontré un par de canguros tumbados. Eran más o menos de mi altura, y no dejaron que me acercara mucho, pero conseguí seguirles durante un buen rato.

La productora comenzó a cambiar los billetes de vuelta, pero no había nada antes del miércoles, así que el martes ún estábamos todos en el hotel, y decidimos, para variar un poco, organizar una fiesta más. Concursantes incluídos, la liamos gorda gorda en otra habitación diferente, hasta que como era de preveer vino uno de seguridad a echarnos. Y nos fuimos a la playa. Impresionante luz de la luna casi llena, igual que en las películas americanas, que ruedan de día y ponen un filtro azul para que parezca de noche, pero a nosotros nunca nos parece real. Pues resulta que sí que es así. Para muestra, las últimas 5 fotos de la derecha las hice a las las 3:00AM. Si llego a tener un trípode hubiese sido mucho más espectacular.



Llegada a Sydney

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Final Final Final
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