LA MIGRACIÓN
 
 
 

Allí estaba en la T4 el domingo a las 7:15 AM sin haber dormido absolutamente nada.
Yo creía que no estaba nervioso, pero mi cuerpo discrepaba y no me dejó dormir ni un minuto y me maltrataba el estómago constantemente. Tampoco era problema ir sin dormir; ya tendria tiempo en los aviones.
Lo primero facturar con un límite de 23kg. Y la maleta pesa 26,3kg. Vaya gracia. Y más si te enteras que te clavan 29€ por cada kg extra. Así que a sacar cosas. Dos libros y una chaqueta y se quedó en 23,9kg, y con eso ya me dejaron facturar. La mochila, o bolsa de mano que lo llaman otros, iba a reventar, claro.
Tras coger por primera vez el trenecito que te lleva al edificio satélite embarcamos sin casi esperar y despegamos dirección Frankfurt. Éramos 8 personas. Dos horas y media de vuelo.

 
   
         
 
Frankfurt Frankfurt Frankfurt Frankfurt Frankfurt
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12 h y media nos tocaba esperar en Frankfurt, y menos mal que nos dejaban salir del aeropuerto. Y nos fuimos 5 a dar vueltas por Frankfurt.
Ciudad con un contraste muy marcado entre los edificios antiguos más típicos y los nuevos rascacielos acristalados. Hacía bastante calor. Bebimos cerveza como debe ser, y nos tomamos unas salchichas en la plaza mas turística como buenos giris que éramos en esos momentos. Luego cruzamos el rio y acabamos comiendo un gigantesco kebab en un cesped de la orilla donde se reúnen los locales los domingos y durmiendo una siesta revitalizante. Y otra vez al aeropuerto. Esta vez nos esperaba lo peor. 12 horas de vuelo hasta Singapur.
Lo mejor es que era en un avión Boeing 747 estilo Jumbo de esos de dos pisos en los cuales jamás había subido, con 75 filas de asientos. Volamos con Qantas, aerolínea Australiana cien veces mejor que Iberia tanto en avión como en servicio. Pantallas individuales con disco duro de pelis, series, programas, juegos y mil cosas más.¡ Y barra libre de bebidas! Una pena que no hiciese buen uso de ella ya que la mayoria del viaje fui durmiendo, o al menos gran parte del trayecto.
 
   
Panoramica Plaza
 
         
 

Y llegamos a Singapur a las 18:00. Como era de esperar, aeropuerto modernísimo, wifi gratis a toda velocidad para todo el mundo, jardines por los pasillos y terrazas llenas de cactus. Si te atrevías a salir podías sentir el asfixiante calor hiper húmedo del aire de Singapur, realmente agobiante. Ya íbamos llegando a zonas del mundo donde se ponen histéricos a la mínima con la seguridad y ese tipo de asuntos, así que imaginad como estaban con la tontería dela gripe A. Cuando llegásemos a Australia iba a ser aún peor.
Poco tiempo estuvimos allí porque a las 21:35 salía el siguiente vuelo dirección Brisbane, con duración de 6h 35m. Avión un pelín más pequeño que el anterior, pero grande igualmente y con la misma cantidad de servicios. Durmiendo de nuevo unas cuantas horas hasta que llegamos a Brisbane a las 06:30 AM.

 



 
 
     
         
 
Brisbane
Brisbane
Brisbane
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Capítulo 2 - Primer contacto

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Y por fin llegamos a Australia. 38 horas después de haber salido de Madrid. Y lo primero que vemos es un par personajes con los sensores de temperatura comprobando que nadie del avión tuviera fiebre. De locos. Y no sólo eso, te hace rellenar un cuestionario estúpido preguntando si tienes dolores musculares o de algún tipo o si has estado en contacto con alguien con problemas respiratorios en los últimos 7 días. Y por si acaso tienes que dejar un contacto que sepa donde encontrarte en la semana siguiente. Y no acaba ahí la cosa, hay otro cuestionario estilo el que te piden los yankies y te preguntan si llevas comida de cualquier tipo, o si incluso llevas tierra ya sea en la suela de algun zapato o entre la ropa, o si llevas algún producto de madera o producto animal como collares o pulseras, porque nada de eso está permitido, o si llevan más de 250 cigarrillos... Metiendo miedo innecesario con la gripe A hasta la saciedad. ¿Y todo para qué? porque yo entré con mis botas llenas de tierra, otros metieron miles de embutidos, otros entraron con 4 cartones de tabaco... Mientras digas que no a todo se hacen los locos. En fin, paranoias. Y el resto lo iré contando poco a poco.